Ahogo de ti mismo,de tu piel, de tu olor.
sábado, 7 de abril de 2012
jueves, 29 de marzo de 2012
Hondo.
"Como siempre: lo urgente no deja tiempo para lo importante",
y es que ya lo decía Mafalda!
En ocasiones la necesidad de correr nubla la vida.
Pues bien, correr demasiado puede provocar cáncer de testículos...
Es necesario detenerse, mirar lento, y respirar:
aspirar...expirar...aspirar...expirar...despacio,
notando hasta la última molécula de oxígeno que atraviesa
los pelillos de la nariz.
Olvidarte de lo que te envuelve, centrarte en lo profundo,
y seguir respirando.
Y llegar a lo más hondo, y ver que todo sigue igual que lo dejaste,
que todo está en orden, en ese orden caótico solo entendible por ti.
Y darte cuenta de que lo nuevo de tu vida mejora con creces tu caos.
Y respirar.
Y reirte, reirte a carcajadas, reirte sonóramente.
Y ser feliz.
y es que ya lo decía Mafalda!
En ocasiones la necesidad de correr nubla la vida.
Pues bien, correr demasiado puede provocar cáncer de testículos...
Es necesario detenerse, mirar lento, y respirar:
aspirar...expirar...aspirar...expirar...despacio,
notando hasta la última molécula de oxígeno que atraviesa
los pelillos de la nariz.
Olvidarte de lo que te envuelve, centrarte en lo profundo,
y seguir respirando.
Y llegar a lo más hondo, y ver que todo sigue igual que lo dejaste,
que todo está en orden, en ese orden caótico solo entendible por ti.
Y darte cuenta de que lo nuevo de tu vida mejora con creces tu caos.
Y respirar.
Y reirte, reirte a carcajadas, reirte sonóramente.
Y ser feliz.
jueves, 1 de diciembre de 2011
domingo, 20 de noviembre de 2011
Reflexiones.
"¡Es cosa de locos!" pensé, y me lavé la cara.
Las noticias no me gustaban, así que apagué la televisión.
Volví a lavarme la cara. No recordaba habero hecho antes.
Y los dientes: "cuantas más veces me los cepille, más limpios
estarán". Era un pensamiento que me había seguido desde no
hacía mucho. Antes, cuando era pequeña pensaba que si a los
bichos, véase burros, perros, etc, no se les caían los dientes
, a mí tampoco me tendría por qué pasar. Pero mi dichosa madre me metió
el miedo en el cuerpo: "Si no te los lavas se te pondrán feos,
y te saldrán cocos", decía. Y no hay cosa que más odie que un
coco. Es asqueroso morder una manzana (la más verde
que había en el frutero) y te lo encuentres ahí, contorneándose,
burlándose de ti por haber llegado primero!
"Llegar primero"...Siempre hay que llegar primero, a todo,
si eres el último te tachan de perdedor..."Las 50 primeras
llamadas recibirán un segundo Shake up de regalo", "Sé el
primero en enterarte de todo lo relacionado con tu artista
favorito en nuestra web...", "El primero se lleva el oro"...
A mí me gusta estar en el medio! Rodeada. ¡Aunque eso
no es del todo cierto! ¡A veces no! Bueno, no es importante.
Me gusta esa palabra, importante, ¡suena tan grande!
Más que sonar, resuena. Y la lengua se mueve tanto al
decirla en alto: importante, im-por-tan-te. ¡Qué difícil es
decirla con la boca llena de pasta de dientes!
Escupo. Subo la tapa y del water y me siento a hacer pis.
Tiro de la cadena y miro cómo se va el agua, y el papel...dando vueltas
y vueltas...Y es hora de ir a votar.
Las noticias no me gustaban, así que apagué la televisión.
Volví a lavarme la cara. No recordaba habero hecho antes.
Y los dientes: "cuantas más veces me los cepille, más limpios
estarán". Era un pensamiento que me había seguido desde no
hacía mucho. Antes, cuando era pequeña pensaba que si a los
bichos, véase burros, perros, etc, no se les caían los dientes
, a mí tampoco me tendría por qué pasar. Pero mi dichosa madre me metió
el miedo en el cuerpo: "Si no te los lavas se te pondrán feos,
y te saldrán cocos", decía. Y no hay cosa que más odie que un
coco. Es asqueroso morder una manzana (la más verde
que había en el frutero) y te lo encuentres ahí, contorneándose,
burlándose de ti por haber llegado primero!
"Llegar primero"...Siempre hay que llegar primero, a todo,
si eres el último te tachan de perdedor..."Las 50 primeras
llamadas recibirán un segundo Shake up de regalo", "Sé el
primero en enterarte de todo lo relacionado con tu artista
favorito en nuestra web...", "El primero se lleva el oro"...
A mí me gusta estar en el medio! Rodeada. ¡Aunque eso
no es del todo cierto! ¡A veces no! Bueno, no es importante.
Me gusta esa palabra, importante, ¡suena tan grande!
Más que sonar, resuena. Y la lengua se mueve tanto al
decirla en alto: importante, im-por-tan-te. ¡Qué difícil es
decirla con la boca llena de pasta de dientes!
Escupo. Subo la tapa y del water y me siento a hacer pis.
Tiro de la cadena y miro cómo se va el agua, y el papel...dando vueltas
y vueltas...Y es hora de ir a votar.
miércoles, 9 de noviembre de 2011
Inminente suicidio.
Aquél debía ser el momento.
Sí, todo hacía sospechar que no
habría una situación mejor.
O tal vez era un momento sin más.
Pero eso era lo de menos,
lo importante es que sabía
que tenía que hacerlo,
que tenía que hacerlo ya!
Se puso su mejor vestido,
sus mejores joyas,
se maquilló y se peino
como nunca antes...
Entonces abrió la ventana.
El olor a invierno invadió la habitación,
todo su noveno piso era una mezcla
de frío y olor a calefacción.
Subió una pierna, luego la otra,
se tiró.
Sí, todo hacía sospechar que no
habría una situación mejor.
O tal vez era un momento sin más.
Pero eso era lo de menos,
lo importante es que sabía
que tenía que hacerlo,
que tenía que hacerlo ya!
Se puso su mejor vestido,
sus mejores joyas,
se maquilló y se peino
como nunca antes...
Entonces abrió la ventana.
El olor a invierno invadió la habitación,
todo su noveno piso era una mezcla
de frío y olor a calefacción.
Subió una pierna, luego la otra,
se tiró.
sábado, 26 de marzo de 2011
Le/Me gusta
Le gusta anticiparse
y ser pesado.
Le gusta preguntar
quizá, demasiado.
Le gusta cuestionar
todo.
Le gusta buscarle
por qués a las cosas.
Le gusta Son Goku.
Le gustan los dardos,
y que me agache a recogerlos.
Le gusta ponerse mi ropa,
y verme con la suya.
Le gusta el café.
No le gusta que que yo le
eche el azúcar.
Le gusta saltar.
Le gusta picarme
Le gusta saber lo que pienso.
Me gusta él.
y ser pesado.
Le gusta preguntar
quizá, demasiado.
Le gusta cuestionar
todo.
Le gusta buscarle
por qués a las cosas.
Le gusta Son Goku.
Le gustan los dardos,
y que me agache a recogerlos.
Le gusta ponerse mi ropa,
y verme con la suya.
Le gusta el café.
No le gusta que que yo le
eche el azúcar.
Le gusta saltar.
Le gusta picarme
Le gusta saber lo que pienso.
Me gusta él.
viernes, 25 de marzo de 2011
domingo, 20 de febrero de 2011
Huele
No le importaba para nada, una mierda.
Su gesto era impasible, frío, como si ni siquiera
recorriera la sangre por sus venas.
La palabra "sentimiento" no tenía ningún
valor para él.
Miraba un programa basura de cualquier
cadena basura, sin prestar la más mínima
atención.
Sus ojos estaban muertos, sin dolor.
Una corriente de aire fresco entró, entonces
por la ventana abierta de la habitación llevándole
hasta su nariz una ligera rafága del perfume
abierto que había en la mesa. Olió, aspiro
fuerte hasta casi quedar ahogado por la fragancia,
y entonces, lloró como nunca pensó que lo haría.
Su gesto era impasible, frío, como si ni siquiera
recorriera la sangre por sus venas.
La palabra "sentimiento" no tenía ningún
valor para él.
Miraba un programa basura de cualquier
cadena basura, sin prestar la más mínima
atención.
Sus ojos estaban muertos, sin dolor.
Una corriente de aire fresco entró, entonces
por la ventana abierta de la habitación llevándole
hasta su nariz una ligera rafága del perfume
abierto que había en la mesa. Olió, aspiro
fuerte hasta casi quedar ahogado por la fragancia,
y entonces, lloró como nunca pensó que lo haría.
jueves, 23 de diciembre de 2010
Nervios.
Tú sonríes,
yo, me pongo roja.
Tú te ríes,
dejo caer las cosas.
Te gusta,
me he puesto nerviosa.
yo, me pongo roja.
Tú te ríes,
dejo caer las cosas.
Te gusta,
me he puesto nerviosa.
sábado, 24 de abril de 2010
la chica de azul
No entendía porque se había obsionado con ella de esa manera.
Todos las mañanas aparcaba su mini azul en el mismo lado de la
calzada y salía radiante de energía hacia su destino. Siempre
vestía de azul, con unas gafas gigantes que le tapaban su cara
aterciopelada y la melena caoba recogida en un
pequeño moño muy gracioso que se movía a un lado y a
otro cuando caminaba.
Cada día era lo mismo. Ella llegaba y él, él se quedaba embobado
mirando como se metía en aquel edificio de oficinas en el que,
intuía, debía trabajar sus 8 horas, con almuerzo y café incluido.
Solo pensaba en esa llegada despampanante...
Sólo una o dos veces ella se había acercado
a su puesto de perritos calientes, para pedirle la hora.
Él sabía que no era una preciosidad, pero ese halo de misterio
que la envolvía le volvía loco. Siempre de azul. Siempre.
Una mañana de mediados de abril, a eso de las 8 de la mañana,
él la esperaba impaciente. Se retrasaba ya por 5 minutos. Pero
esta vez fue distinto...No era igual.
Se había pintado los labios de rojo pasión; ya no era la chica de azul...
Todo cambió.
Todos las mañanas aparcaba su mini azul en el mismo lado de la
calzada y salía radiante de energía hacia su destino. Siempre
vestía de azul, con unas gafas gigantes que le tapaban su cara
aterciopelada y la melena caoba recogida en un
pequeño moño muy gracioso que se movía a un lado y a
otro cuando caminaba.
Cada día era lo mismo. Ella llegaba y él, él se quedaba embobado
mirando como se metía en aquel edificio de oficinas en el que,
intuía, debía trabajar sus 8 horas, con almuerzo y café incluido.
Solo pensaba en esa llegada despampanante...
Sólo una o dos veces ella se había acercado
a su puesto de perritos calientes, para pedirle la hora.
Él sabía que no era una preciosidad, pero ese halo de misterio
que la envolvía le volvía loco. Siempre de azul. Siempre.
Una mañana de mediados de abril, a eso de las 8 de la mañana,
él la esperaba impaciente. Se retrasaba ya por 5 minutos. Pero
esta vez fue distinto...No era igual.
Se había pintado los labios de rojo pasión; ya no era la chica de azul...
Todo cambió.
domingo, 21 de marzo de 2010
Adios
He cortado los hilos que me sustentaban.
He borrado las líneas que recorrían mi cara.
Me he quitado la camisa de cuadros y el peto azul marino.
He dejado de ser una marioneta.
Ya no me muevo impulsada por una mano dominante, he decidido
ponerme unos vaqueros de pitillo y pintarme los labios de rojo.
Soltarme el pelo y calzar unos tacones de vértigo.
Pasearme por delante de ti y muy dulcemente decirte:
"Adios, pequeño, adios".
He borrado las líneas que recorrían mi cara.
Me he quitado la camisa de cuadros y el peto azul marino.
He dejado de ser una marioneta.
Ya no me muevo impulsada por una mano dominante, he decidido
ponerme unos vaqueros de pitillo y pintarme los labios de rojo.
Soltarme el pelo y calzar unos tacones de vértigo.
Pasearme por delante de ti y muy dulcemente decirte:
"Adios, pequeño, adios".
Sueño de una tarde de verano
Y cuando todas las luces se apaguen, y todo esté oscuro y en silencio, me sentaré a los pies de un alga gigante, en el fondo de un océano seco, sacaré un libro debidamente escogido al azar, y lo leeré de atrás adelante.
Después, me montaré a lomos de una mariquita gigante y surcaremos volando los mares, para acabar aterrizando en una nube rosa, de un cielo verde, de una tarde fría y lluviosa de verano.
Te cogeré de la entrepierna y apretaré, tú llorarás y yo me reiré.
Después, me montaré a lomos de una mariquita gigante y surcaremos volando los mares, para acabar aterrizando en una nube rosa, de un cielo verde, de una tarde fría y lluviosa de verano.
Te cogeré de la entrepierna y apretaré, tú llorarás y yo me reiré.
domingo, 14 de marzo de 2010
A veces
A veces, prefiero sentarme a tu lado; tomarnos un cola cao; reirnos sin parar, tanto
que el tembleque generado nos haga tirarlo todo por encima de la manta de rayas verdes y grises
que nos enfunda en algún sofá que se despieza al mínimo suspiro.
A veces, me gusta mirarte cuando te enfadas, y reirme porque tus labios hacen una mueca
extraña cuando me dices mil y una veces "idiota".
A veces, pero a veces sólo, odio tener que verte, porque sé que no durará más de una hora, y tendré que irme, y despedirme de ti hasta pasado un mes.
A veces, cuando necesito desahogarme, te insulto, y tú me dejas, y luego me abrazas. Eso me gusta.
A veces, a veces te odio tanto....y otras, no consigo vivir sin ti.
que el tembleque generado nos haga tirarlo todo por encima de la manta de rayas verdes y grises
que nos enfunda en algún sofá que se despieza al mínimo suspiro.
A veces, me gusta mirarte cuando te enfadas, y reirme porque tus labios hacen una mueca
extraña cuando me dices mil y una veces "idiota".
A veces, pero a veces sólo, odio tener que verte, porque sé que no durará más de una hora, y tendré que irme, y despedirme de ti hasta pasado un mes.
A veces, cuando necesito desahogarme, te insulto, y tú me dejas, y luego me abrazas. Eso me gusta.
A veces, a veces te odio tanto....y otras, no consigo vivir sin ti.
sábado, 13 de marzo de 2010
Cómo decirte que te odio
¿Sabes algo? No, claro, ¡cómo ibas a saberlo si nunca te paraste a dedicarme un minuto!
Pues, escucha:
Me encanta salir corriendo sin paraguas en un día de lluvia
Pararme de repente y empezar a gritar hasta dejar mis cuerdas vocales sin sentido,
y luego, luego reirme como una cosa tonta, reirme a carcajadas mientras las gotas
penetran en mi ropa y mi pelo se me pega a la cara. Acordarme de ti y, casi en un
susurro, muy bajito, y muy lento, decir que te odio.
Pues, escucha:
Me encanta salir corriendo sin paraguas en un día de lluvia
Pararme de repente y empezar a gritar hasta dejar mis cuerdas vocales sin sentido,
y luego, luego reirme como una cosa tonta, reirme a carcajadas mientras las gotas
penetran en mi ropa y mi pelo se me pega a la cara. Acordarme de ti y, casi en un
susurro, muy bajito, y muy lento, decir que te odio.
sábado, 27 de febrero de 2010
my untied shoes
Caminaba deprisa, luego despacio. Ahora me ha dado por correr. Correr tan rápido como pueda.
Pero tengo que detenerme porque mis zapatos se han desatado. Les hago un nudo fuerte para no tener que parar y poder seguir viendo el mundo deprisa, luego despacio, y luego, luego corriendo.
Pero tengo que detenerme porque mis zapatos se han desatado. Les hago un nudo fuerte para no tener que parar y poder seguir viendo el mundo deprisa, luego despacio, y luego, luego corriendo.
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