sábado, 26 de marzo de 2011

Le/Me gusta

Le gusta anticiparse
y ser pesado.
Le gusta preguntar
quizá, demasiado.
Le gusta cuestionar
todo.
Le gusta buscarle
por qués a las cosas.
Le gusta Son Goku.
Le gustan los dardos,
y que me agache a recogerlos.
Le gusta ponerse mi ropa,
y verme con la suya.
Le gusta el café.
No le gusta que que yo le
eche el azúcar.
Le gusta saltar.
Le gusta picarme
Le gusta saber lo que pienso.



Me gusta él.

viernes, 25 de marzo de 2011

domingo, 20 de febrero de 2011

Huele

No le importaba para nada, una mierda.
Su gesto era impasible, frío, como si ni siquiera
recorriera la sangre por sus venas.
La palabra "sentimiento" no tenía ningún
valor para él.
Miraba un programa basura de cualquier
cadena basura, sin prestar la más mínima
atención.
Sus ojos estaban muertos, sin dolor.
Una corriente de aire fresco entró, entonces
por la ventana abierta de la habitación llevándole
hasta su nariz una ligera rafága del perfume
abierto que había en la mesa. Olió, aspiro
fuerte hasta casi quedar ahogado por la fragancia,
y entonces, lloró como nunca pensó que lo haría.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Nervios.

Tú sonríes,
yo, me pongo roja.
Tú te ríes,
dejo caer las cosas.
Te gusta,
me he puesto nerviosa.

sábado, 24 de abril de 2010

la chica de azul

No entendía porque se había obsionado con ella de esa manera.
Todos las mañanas aparcaba su mini azul en el mismo lado de la
calzada y salía radiante de energía hacia su destino. Siempre
vestía de azul, con unas gafas gigantes que le tapaban su cara
aterciopelada y la melena caoba recogida en un
pequeño moño muy gracioso que se movía a un lado y a
otro cuando caminaba.
Cada día era lo mismo. Ella llegaba y él, él se quedaba embobado
mirando como se metía en aquel edificio de oficinas en el que,
intuía, debía trabajar sus 8 horas, con almuerzo y café incluido.

Solo pensaba en esa llegada despampanante...
Sólo una o dos veces ella se había acercado
a su puesto de perritos calientes, para pedirle la hora.
Él sabía que no era una preciosidad, pero ese halo de misterio
que la envolvía le volvía loco. Siempre de azul. Siempre.

Una mañana de mediados de abril, a eso de las 8 de la mañana,
él la esperaba impaciente. Se retrasaba ya por 5 minutos. Pero
esta vez fue distinto...No era igual.
Se había pintado los labios de rojo pasión; ya no era la chica de azul...
Todo cambió.

domingo, 21 de marzo de 2010

Adios

He cortado los hilos que me sustentaban.
He borrado las líneas que recorrían mi cara.
Me he quitado la camisa de cuadros y el peto azul marino.
He dejado de ser una marioneta.
Ya no me muevo impulsada por una mano dominante, he decidido
ponerme unos vaqueros de pitillo y pintarme los labios de rojo.
Soltarme el pelo y calzar unos tacones de vértigo.
Pasearme por delante de ti y muy dulcemente decirte:
"Adios, pequeño, adios".

Sueño de una tarde de verano

Y cuando todas las luces se apaguen, y todo esté oscuro y en silencio, me sentaré a los pies de un alga gigante, en el fondo de un océano seco, sacaré un libro debidamente escogido al azar, y lo leeré de atrás adelante.
Después, me montaré a lomos de una mariquita gigante y surcaremos volando los mares, para acabar aterrizando en una nube rosa, de un cielo verde, de una tarde fría y lluviosa de verano.
Te cogeré de la entrepierna y apretaré, tú llorarás y yo me reiré.